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Si en 2024–2025 ya notabas que la última milla se estaba “poniendo seria”, 2026 es el año en el que muchas restricciones dejan de ser una rareza y pasan a formar parte del día a día: zonas de bajas emisiones (ZBE) más extendidas, controles más finos por horarios, y una realidad operativa que ya no se puede ignorar: la carga eléctrica (y su impacto real en rutas, tiempos y costes).
La buena noticia: estas restricciones no solo se “sufren”. Bien gestionadas, se convierten en una ventaja competitiva. Y ahí es donde una herramienta de optimización de rutas y planificación automática como Routal marca diferencia.
Qué son las restricciones logísticas (y por qué en 2026 te afectan más que antes)
Cuando hablamos de qué son las restricciones en logística urbana, nos referimos a todas esas reglas que limitan por dónde, cuándo y con qué puedes operar:
- Acceso: calles o perímetros donde ciertos vehículos no pueden entrar.
- Horario: franjas en las que sí puedes repartir / cargar / descargar.
- Estacionamiento y paradas: tiempo máximo, zonas habilitadas, controles.
- Emisiones y tipología de vehículo: etiqueta ambiental, peso, dimensiones, ruido.
- Energía: autonomía, tiempos de carga, disponibilidad de puntos.
En 2026, la pieza que más cambia el tablero son las zonas bajas emisiones: la Ley 7/2021 y su desarrollo posterior exigen ZBE en municipios de más de 50.000 habitantes (y otros supuestos), con requisitos comunes definidos por normativa estatal.
Traducción operativa: más ciudades, más perímetros, más casuística… y más necesidad de planificar bien.
1) ZBE en 2026: la restricción “madre” que condiciona tu ruta
Zonas de bajas emisiones: lo que tienen en común (aunque cada ciudad sea un mundo)
El marco estatal establece que una ZBE es un ámbito delimitado donde se aplican restricciones de acceso, circulación y estacionamiento según el potencial contaminante del vehículo, usando la clasificación correspondiente (etiquetas).
Además, el Real Decreto que regula las ZBE busca homogeneidad mínima: objetivos medibles, delimitación, condiciones de acceso, y seguimiento/monitorización.
Ejemplo real: Barcelona (ZBE activa con horario fijo)
En el área metropolitana de Barcelona, la ZBE funciona en días laborables de lunes a viernes de 7:00 a 20:00, con acceso condicionado a vehículo no contaminante o autorización/excepción.
¿Qué significa esto en la práctica?
Que si tu operativa entra en ese perímetro, el horario de ruta y el tipo de flota pasan a ser una decisión estratégica, no un detalle.
Ejemplo real: Madrid (casuística y moratorias)
Madrid es un ejemplo claro de por qué no basta con “saber que hay ZBE”: hay matices por tipología y situación del vehículo. A finales de 2025 se anunció la ampliación de la moratoria para ciertos vehículos sin etiqueta empadronados hasta el 31 de diciembre de 2026, con excepciones específicas (por ejemplo, zonas de especial protección).
Lección: si planificas “a ojo” o con reglas genéricas, te expones a:
- rutas inviables,
- retrasos,
- sanciones,
- y clientes enfadados por ETAs que no se cumplen.
2) Ventanas horarias: la restricción silenciosa que más dinero quema
Las ventanas horarias (time windows) son el clásico “si llegas tarde, ya no te atienden” o “solo se descarga de 8:00 a 11:00”. Y en 2026 son más críticas por dos razones:
- Las ciudades están ordenando el espacio: más control sobre carga/descarga, accesos por tramos, e incluso activación de restricciones por episodios (contaminación, eventos, etc.).
- La propia ZBE suele tener horarios (como Barcelona: 7:00–20:00 en laborables).
Resultado: tu ruta ya no compite solo contra el tráfico. Compite contra el reloj.
3) Carga eléctrica: la restricción nueva (y la oportunidad) en la última milla
Electrificar flota en ciudad tiene sentido… hasta que intentas encajar la realidad:
- autonomía variable según carga, temperatura, estilo de conducción,
- tiempos de carga que no son “un minuto”,
- puntos ocupados o fuera de ruta,
- necesidad de planificar “paradas de energía” igual que planificas entregas.
Y aquí hay un punto importante: la normativa estatal de ZBE empuja a facilitar infraestructura de recarga, incluyendo objetivos mínimos de implantación de puntos de recarga dentro y fuera de ZBE.
Traducción: la carga eléctrica deja de ser un “tema de futuro”. En 2026 ya es un condicionante de operación y de planificación.
Cómo mejorar tu operativa en 2026 usando Routal (optimización + planificación automática)
La clave no es tener “más gente coordinando”. Es tener un sistema que entienda las restricciones y optimice con ellas.
Aquí tienes un enfoque práctico (muy de día a día) para aterrizarlo en Routal.
Paso 1: convierte las restricciones en reglas (no en recordatorios)
En muchas empresas, las restricciones viven en:
- un Excel,
- la cabeza de un planificador,
- o un mensaje de “acuérdate que en esa zona no entramos”.
Eso no escala.
Con Routal, el objetivo es que las restricciones sean parámetros de planificación, por ejemplo:
- Zonas: define perímetros operativos (ZBE, zonas de acceso limitado, áreas conflictivas).
- Vehículos: clasifica tu flota por capacidad, tipo (diésel / híbrido / eléctrico), y compatibilidad con ciertas zonas.
- Clientes/paradas: asigna ventanas horarias, tiempos de servicio, y condiciones (entrega en mano, con firma, etc.).
Impacto inmediato: el plan deja de depender de “acordarse”.
Paso 2: planifica con ventanas horarias de verdad (y reduce el “rebote”)
Cuando modelas ventanas horarias en serio, pasan dos cosas buenas:
- El optimizador evita rutas que “en papel” son cortas pero operativamente imposibles.
- Reduces entregas fallidas (y el coste oculto de la segunda vuelta).
Tip práctico:
- Si tus ventanas son “blandas” (ideal pero negociable), crea rangos más amplios.
- Si son “duras” (si llegas tarde no te atienden), mantenlas estrictas.
Routal puede priorizar el cumplimiento de ventanas y equilibrar carga de trabajo entre conductores, evitando que “siempre le toque al mismo” el infierno de paradas imposibles.
Paso 3: integra la carga eléctrica como una parada más (energía = tiempo)
Si tienes (o vas a tener) eléctricos, en 2026 la mentalidad ganadora es:
La carga no es un evento. Es una parte de la ruta.
¿Qué significa “meterlo en el plan”?
- Definir autonomía realista por vehículo.
- Estimar tiempo de carga (rápida / lenta) según tu operativa.
- Decidir estrategia:
- carga nocturna + ruta cerrada,
- o microcargas planificadas para extender turnos.
En un optimizador, esto se traduce en restricciones y paradas: si no lo modelas, el plan saldrá bonito… y se romperá a las 12:30.
Paso 4: usa planificación automática para ganar consistencia (y no solo “hacer rutas”)
En 2026, la diferencia está en la consistencia:
- mismo nivel de servicio todos los días,
- menos improvisación,
- menos “rutas heroicas” que dependen de un conductor experto.
Con planificación automática, puedes:
- generar rutas en minutos con las restricciones ya incluidas,
- simular escenarios (¿qué pasa si cierro esta zona? ¿si electrifico este 20% de flota?),
- balancear carga de trabajo,
- y ajustar rápido ante picos de demanda.
Paso 5: monitoriza y recalcula cuando el día cambia (porque cambiará)
Restricciones + tráfico + incidencias = el plan perfecto dura poco.
Lo que necesitas es:
- seguimiento de ruta,
- control de cumplimiento de ventanas horarias,
- y capacidad de reaccionar sin “romperlo todo”.
Con Routal, la idea es que el plan no sea un PDF: sea un sistema vivo, con visibilidad para planner, conductor y cliente (ETAs y comunicación).
Checklist 2026: lo mínimo para no sufrir (y empezar a mejorar)
Si quieres un “quick win”, revisa esto:
- ¿Tengo mapeadas mis zonas críticas (ZBE y otras restricciones urbanas)?
- ¿Mi flota está clasificada por compatibilidad (qué vehículos pueden entrar dónde)?
- ¿Mis paradas tienen ventanas horarias reales (no “a lo largo del día”)?
- ¿He incorporado la carga eléctrica (autonomía + tiempos) como parte del plan?
- ¿Estoy usando un optimizador que respete restricciones o sigo “apañando” rutas?
Preguntas frecuentes
¿Qué son las restricciones en logística?
Son reglas que condicionan el reparto: accesos limitados, horarios de entrega, normas de estacionamiento, requisitos por emisiones y, cada vez más, necesidades energéticas (carga eléctrica).
¿Qué son las zonas bajas emisiones?
Son zonas delimitadas por una administración pública donde se aplican restricciones de acceso/circulación/estacionamiento a vehículos según su nivel de emisiones, con el objetivo de mejorar calidad del aire y mitigar emisiones.
¿Por qué 2026 es un punto de inflexión?
Porque se generaliza la implantación/operación de ZBE en más municipios y se endurece el control operativo: más perímetros, más horarios, más casuística y más impacto en la planificación diaria.
2026 no va de “más restricciones”, va de “mejor planificación”
Sí, habrá más restricciones. Pero el cambio de mentalidad es este:
- Las empresas que sigan planificando “como siempre” tendrán más retrasos, más kilómetros vacíos y más incidencias.
- Las que conviertan las restricciones en reglas del optimizador (ZBE + ventanas horarias + carga eléctrica) van a repartir mejor, con menos estrés y más margen.
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Si trabajas en reparto, distribución o servicios en ruta, hay un momento en el que Excel deja de ser “una solución” y se convierte en el cuello de botella. No porque Excel sea malo (de hecho, es brillante para muchas cosas), sino porque la operativa logística crece en complejidad más rápido de lo que crecen las hojas de cálculo.
Y cuando eso pasa, empiezan los síntomas: rutas que no cuadran, conductores esperando instrucciones, llamadas de clientes preguntando “¿a qué hora llegáis?”, datos duplicados, cambios de última hora que rompen el planning, y un equipo entero viviendo en modo “apagar fuegos”.
En este artículo vamos a ver por qué Excel frena el crecimiento, qué señales te lo están diciendo ya, y cómo pasar a un software logístico sin sufrir (y sobre todo, sin perder el control).
Por qué Excel “funciona”… hasta que deja de hacerlo
Excel (y sus primas: Google Sheets, CSVs, plantillas heredadas) suele ser la primera herramienta para organizar entregas. Es barata, flexible y todo el mundo la conoce.
El problema es que la última milla no es un Excel. Es un sistema vivo:
- Pedidos que entran tarde
- Direcciones incompletas
- Ventanas horarias
- Prioridades
- Oncidencias
- Confirmaciones de entrega
- Reintentos
- Clientes que cambian la hora
- Tráfico, clima, y realidad
Mientras el volumen es pequeño, lo aguantas. Cuando creces, Excel no escala con tu operación: solo escala el caos.
7 señales de que Excel ya está frenando tu logística
1) “La ruta perfecta” depende de una persona
Si hay alguien que “sabe cómo hacerlo” y sin esa persona la planificación se resiente, no tienes un proceso: tienes un héroe. Y eso no es escalable.
2) Versiones infinitas: final_v3_ahora_sí.xlsx
¿Quién tiene la última versión? ¿Qué cambió? ¿Por qué el conductor tiene otro listado? Excel no está pensado para control de versiones operativo en tiempo real.
3) Cambios de última hora = rehacerlo todo
Añadir 5 paradas urgentes no debería obligarte a rehacer 12 rutas a mano. Pero con Excel, normalmente pasa.
4) No hay visibilidad en ruta
Cuando tus conductores salen, Excel se queda en la oficina. Y lo que pasa en la calle se traduce en llamadas, WhatsApps y “ya te digo luego”.
5) El cliente te obliga a jugar a adivino
Sin tiempos de llegada (ETAs) fiables, el cliente pregunta. Y si pregunta, tu equipo responde. Y si responde, se distrae. Resultado: más errores.
6) Los datos están “sucios” (y cada semana más)
Direcciones mal escritas, teléfonos que fallan, códigos postales incompletos, notas confusas… Excel no te obliga a estandarizar. Y si no estandarizas, creces sobre datos débiles.
7) Medir KPIs es un infierno
Si para saber puntualidad, km, productividad o incidencias necesitas “cruzar” tres hojas, estás perdiendo lo más valioso: aprendizaje.
El coste oculto de Excel: no es la licencia, es el tiempo (y los errores)
Excel no te cuesta dinero… pero te cuesta:
- Horas de planificación manual (cada día, cada semana)
- Errores por copia/pega
- Paradas mal asignadas
- Clientes insatisfechos
- Km extra
- Conductores frustrados
- Decisiones basadas en “intuición”
- Oportunidades perdidas porque tu equipo está saturado
Y, lo peor: cuando llega el momento de crecer (más zonas, más flota, más pedidos), Excel no acompaña. Te obliga a elegir entre:
- Crecer y perder calidad, o
- Mantener calidad y no crecer
“Pero nosotros ya tenemos un proceso en Excel…” (y por eso duele cambiar)
Totalmente normal. Excel se convierte en “el sistema” con el paso del tiempo: macros, validaciones, pestañas por zonas, colores, fórmulas… y una sensación de control.
El cambio da miedo por dos razones:
- Miedo a perder ese control
- Miedo a una migración lenta y traumática
La buena noticia: migrar a un software logístico hoy no tiene nada que ver con aquellos proyectos eternos de hace años.
En Routal hay clientes que han implementado la solución en menos de 24 horas. Si ya trabajas en Excel, necesitarás menos de 5 minutos para ver tus rutas planificadas.
El mayor enemigo del escalado: la calidad del dato
Aquí entra un tema clave (y muy real): antes de optimizar rutas, hay que limpiar datos.
Tu operación es tan buena como la información que le das. Si tus direcciones, teléfonos o ventanas horarias están mal, cualquier planificación se resiente.
Ejemplo clásico: “Número de teléfono en el excel”
Sí, suena a búsqueda rara, pero es uno de los problemas más comunes.
- Teléfonos sin prefijo (¿+34?)
- Números con espacios, guiones o texto (“Llamar antes” dentro del campo)
- Ceros a la izquierda que desaparecen
- Excel interpretando el número como fórmula o notación científica
Resultado: el conductor no puede llamar, el cliente no recibe aviso y la entrega se complica.
Consejo rápido: en Excel, trata el teléfono como texto, no como número. Y estandariza formato (por ejemplo: +34XXXXXXXXX).
Si tu equipo ha buscado alguna vez “phone number in excel”, ya sabes de lo que hablamos: cuando el dato no está estandarizado, la operación se rompe.
Cuando todo llega en CSV: “De csv a excel” no es el objetivo final
Otro clásico del día a día: descargas pedidos del eCommerce/ERP en CSV, lo conviertes y lo trabajas en Excel.
La búsqueda “csv to excel” es común porque el flujo suele ser:
- Exporto CSV
- Lo abro en Excel
- Lo limpio “como puedo”
- Reparto por rutas
- Vuelvo a exportar / imprimir / enviar por WhatsApp
Funciona… hasta que tienes:
- Múltiples canales de pedidos
- Varios almacenes
- Diferentes franjas horarias
- Incidencias
- Reintentos
- Seguimiento en vivo
Ahí es cuando un software logístico te da una ventaja enorme: conecta datos, planificación y ejecución en un solo flujo, sin depender de conversiones y parches.
Qué hace un software logístico que Excel no puede hacer (sin volverse una locura)
1) Optimización automática de rutas (de verdad)
No “ordenar por código postal”. Hablamos de tener en cuenta:
- Capacidad de vehículos
- Ventanas horarias
- Prioridades
- Tiempos de servicio
- Restricciones (zonas, horarios, tipos de vehículo)
- Reducir km y más entregas por ruta y hora
2) Replanificación en minutos
Pedidos urgentes, cancelaciones, incidencias… un buen software te permite reoptimizar sin rehacer todo a mano. 2 clicks.
3) App de conductor y prueba de entrega
Los conductores necesitan:
- Lista de paradas clara
- Navegación
- Estado por parada
- Notas y evidencias (foto, firma, incidencias)
Excel no ejecuta en calle. Un software, como Routal sí.
4) Seguimiento y ETAs para el cliente
Menos llamadas. Más confianza.
- Tracking en tiempo real (o cuasi-real)
- Avisos de retrasos
- ETA actualizado
- Experiencia más profesional
- Mejor percepción del servicio (y eso son clientes contentos que repiten)
5) Métricas, KPIs y mejora continua
Sin datos, no mejoras. Un software te ayuda a medir:
- Puntualidad
- Km por entrega
- Entregas por hora
- Tiempos de servicio
- Incidencias
- NPS/satisfacción
El cambio inteligente: no es “tirar Excel”, es profesionalizar la operativa
Aquí va una idea importante: Excel no desaparece. Sigue siendo útil para análisis puntual, reporting, o preparar datos.
Lo que cambia es esto:
- Excel deja de ser el “centro” de tu logística
- pasa a ser un apoyo, no el motor
El motor debería ser un sistema diseñado para planificar, optimizar y monitorizar rutas.
Cómo pasar de Excel a software logístico sin drama (paso a paso)
Paso 1: Identifica tu “plantilla mínima viable”
No intentes migrar 25 pestañas y 300 columnas. Empieza con lo esencial:
- ID de pedido
- nombre
- dirección completa
- ciudad / CP
- ventana horaria
- teléfono
- notas
- bultos / peso (si aplica)
Paso 2: Estandariza y limpiar datos
Aquí es donde se gana (o se pierde) la migración.
Checklist rápido para limpiar datos:
- Direcciones separadas (calle / número / ciudad / CP)
- Teléfonos en formato consistente (+34XXXXX)
- Ventanas horarias con formato unificado (HH:MM-HH:MM)
- Eliminación de duplicados
- Campos obligatorios definidos
- Notas operativas claras
Paso 3: Empieza por una zona o un tipo de ruta
Pilota con una ruta, genera confianza en tu equipo:
- Una ruta
- Una zona
- Un almacén
- Un equipo de conductores
- Un tipo de servicio (entrega, instalación, recogida)
Paso 4: Mide impacto con KPIs simples
Antes vs después:
- Tiempo de planificación
- Km totales
- Entregas por ruta
- Puntualidad
- Llamadas entrantes de “¿cuándo llegáis?”
Paso 5: Escala con control
Cuando el piloto funciona, expandes con confianza.
¿Dónde encaja Routal en todo esto?
Routal está pensado justo para este salto: pasar de planificación manual (y frágil) a una logística escalable.
Con Routal puedes:
- planificar y optimizar rutas en minutos
- gestionar restricciones reales de última milla
- dar a tus conductores una app para ejecutar rutas y reportar estados
- ofrecer al cliente seguimiento y comunicación
- recoger feedback con encuestas de satisfacción
- tener visibilidad y datos para mejorar cada semana
En resumen: menos Excel “apagafuegos” y más operación sólida, medible y escalable.
Preguntas frecuentes
“¿Y si mi Excel es muy avanzado?”
Cuanto más avanzado, más señales de que ya estás forzando una herramienta generalista para un problema especializado. Si dependes de macros y procesos manuales, el riesgo crece con el volumen.
“¿Cambiar a software significa perder flexibilidad?”
Normalmente ganas flexibilidad operativa (replanificar, monitorizar, comunicar). Y mantienes flexibilidad analítica usando exportaciones o integraciones cuando lo necesitas.
“¿Qué pasa con mi flujo de CSV?”
Seguirás pudiendo importar/exportar cuando haga falta, pero el objetivo es que el día a día no dependa de “csv to excel” como cadena principal del proceso.
Conclusión: Excel no es el enemigo… pero sí el freno cuando quieres crecer
Excel es una gran herramienta. El problema es cuando intentas hacer con Excel lo que requiere:
- Optimización
- Ejecución en ruta
- Trazabilidad
- Comunicación con cliente
- Mejora continua con datos
Si tu operación está creciendo, el momento de cambiar no es “cuando sea imposible”. Es cuando todavía puedes hacerlo con control.
¿Quieres ver cómo sería tu operativa sin el caos de Excel?
Si quieres, te enseñamos Routal con tus casuísticas reales (zonas, flota, ventanas horarias, tipos de entrega) para que veas cuánto tiempo y km puedes ahorrar, y cómo mejora la experiencia del conductor y del cliente.
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Navidad, rebajas, peak season. Los camiones van llenos, no hay un hueco libre en el almacén y el WhatsApp de tráfico echa humo.
Justo en estas semanas se ve muy claro qué empresas tienen procesos… y cuáles dependen de personas concretas para que todo funcione.
La pregunta incómoda es sencilla:
Si mañana falta tu jefe de tráfico, ¿tienes una operación… o tienes un problema?
Este artículo va para tres perfiles clave en la logística de última milla: Carlos (Jefe de Tráfico), Marta (Directora de Operaciones) y Jorge (Controller Financiero). Los tres sufren el mismo problema desde ángulos distintos: la falta de estandarización de procesos.
El error clásico: confiar en la memoria en vez de en el proceso
En muchas operaciones, el “sistema” real no es el ERP, ni el TMS, ni el Excel.
El sistema se llama Carlos.
Carlos se sabe de memoria:
- Qué conductor se conoce mejor cada zona.
- Qué cliente no quiere entregas por la tarde.
- Qué vehículo no cabe en qué calle.
- A qué cliente “solo le gusta que vaya Juan”.
Eso tiene una ventaja: hoy funciona.
Pero tiene varios problemas:
- No escala: si quieres crecer, no puedes clonar a Carlos.
- No es resiliente: si Carlos se va, enferma o se quema, la operación se tambalea.
- No es medible: lo que está en su cabeza no genera datos… y sin datos, ni Marta ni Jorge pueden hacer su trabajo bien.
La estandarización de procesos no va de quitarle importancia a la experiencia de Carlos, sino de convertir su experiencia en reglas claras, visibles para todos y replicables.
Para Carlos, el jefe de tráfico: de apagar fuegos a dirigir la orquesta
Carlos, El Bombero.
Más de 20 años en el almacén, móvil en la mano todo el día. Su realidad:
un camión averiado, un cliente que llama enfadado, un conductor que no aparece… y todo resuelto con llamadas y audios de WhatsApp.
Su miedo es lógico:
“Si metemos un sistema automático, va a hacer cosas absurdas y las pagaré yo.”
Por eso, con Carlos el mensaje tiene que ser muy claro:
“Routal digitaliza tu experiencia, no te reemplaza. Te damos el control para que dejes de apagar fuegos y empieces a gestionar.”
¿Qué significa eso en la práctica?
- Tus reglas tribales se convierten en reglas del sistema:
- “Este cliente, solo con este conductor.”
- “Este vehículo, nunca por esta zona.”
- “No programar entregas a esta hora.”
- La herramienta automatiza lo tedioso (calcular rutas, asignar paradas, ajustar horarios), pero tú decides el marco.
- Dejas de pasarte el día revisando rutas manualmente y empiezas a controlar excepciones, incidencias y mejoras.
La estandarización para Carlos no es burocracia, es descansar la cabeza y recuperar el control de verdad.
Para Marta, la directora de operaciones: que la operación no dependa de héroes
Marta, La estratega
Responsable de que todo funcione… pero:
- Sabe que la operación depende en exceso de la memoria de Carlos.
- Intuye que hay fugas de dinero en devoluciones, mermas, tiempos muertos.
- No tiene datos fiables para responder a preguntas clave:
- ¿Debemos comprar más camiones o subcontratar?
- ¿Este cliente grande es realmente rentable?
- ¿Dónde se nos va el dinero en la última milla?
Su necesidad es clara: Estandarización y Escalabilidad.
“Routal elimina la dependencia de personas clave y te da la visibilidad financiera y operativa para escalar el negocio sin caos.”
¿Cómo ayuda la estandarización a Marta?
- Cada entrega sigue un flujo homogéneo: planificar → ejecutar → registrar → analizar.
- Los criterios de planificación ya no cambian según quién esté en tráfico; se convierten en política de compañía.
- Puede comparar rutas, clientes, zonas y periodos con métricas objetivas: coste por entrega, nivel de servicio, incidencias, tiempos de espera, etc.
- Cuando llega la peak season, puede simular escenarios:
“¿Qué pasa si añado X vehículos?”, “¿Y si reparto esta zona entre dos delegaciones?”
La resiliencia, para Marta, es poder decir:
“Si mañana Carlos se va, la operación sigue. Lo que se va es conocimiento no documentado, y eso ya lo he convertido en proceso.”
Para Jorge, el Controller financiero: sin proceso, no hay números que cuadren
Jorge, el maestro del excel.
Vive en el mundo de los márgenes, el flujo de caja y las auditorías. Lo que más detesta:
- Notas de crédito por “entregas incompletas”.
- Disputas con clientes porque nadie sabe qué pasó realmente en una entrega.
- La conciliación interminable entre facturas y entregas reales.
- El efectivo gestionado por choferes sin trazabilidad perfecta.
Su problema es simple:
Si el proceso de entrega no está estandarizado y trazado, los números no cierran.
Ahí la propuesta tiene que ser muy tangible:
“Trazabilidad financiera total desde la ruta hasta el ERP. Cierra el ciclo de cobro y reduce los días de cartera (DSO).”
Con una operación estandarizada y soportada por Routal:
- Cada parada genera un registro estructurado: quién, cuándo, dónde, cómo y resultado (entregado, fallido, parcial, etc.).
- Las evidencias (firma, foto, motivo de incidencia) se asocian a la entrega, no a un mensaje perdido en WhatsApp.
- Los cobros en ruta quedan trazados y conciliados: cuánto cobró cada conductor, en qué entrega y a qué factura corresponde.
- Las discusiones con clientes se reducen porque hay histórico detallado y objetivo.
Para Jorge, estandarizar no es un tema operativo: es un tema de margen y de riesgo financiero.
El coste real de no estar preparado (spoiler: no es sólo dinero)
Cuando la empresa no se ha tomado en serio la estandarización, los problemas aparecen justo cuando menos conviene: picos de demanda, nuevos clientes grandes, cambios regulatorios…
Los costes típicos de no estar preparado:
- Costes directos
- Más devoluciones y segundas entregas.
- Horas extras para “arreglar” lo que debió funcionar a la primera.
- Flota sobredimensionada para compensar ineficiencias.
- Costes ocultos
- Dependencia absoluta de 2-3 personas clave.
- Decisiones estratégicas tomadas a ciegas.
- Tensión constante entre operaciones, comercial y finanzas.
- Costes de oportunidad
- No poder asumir nuevos contratos porque “ya estamos al límite”.
- Rechazar proyectos interesantes por miedo a que la operación se rompa.
- Deterioro de la experiencia del cliente en los momentos clave (como ahora, en Navidad).
La resiliencia no es aguantar a base de esfuerzo humano, sino ser capaz de adaptarse —rápido y sin dramas— porque el proceso está claro y soportado por tecnología.
Peak season, Navidad y por qué este es el mejor momento para hablar de procesos
La campaña de Navidad y Reyes es el “estrés test” natural de la logística:
- Si todo depende de héroes, el sistema aguanta… hasta que no.
- Si todo depende de procesos, puedes subir volumen sin multiplicar el caos.
Estandarizar hoy no es montar un proyecto faraónico, es empezar por algo muy concreto:
- Definir cómo quieres que se planifiquen las rutas.
- Convertir ese criterio en reglas dentro de Routal.
- Asegurar que cada entrega genera datos útiles para operaciones y finanzas.
Y a partir de ahí, iterar. Mejor proceso, mejor dato, mejor decisión.
Un toque navideño para cerrar 🎄
En Routal hablamos cada día con empresas que quieren pasar de la logística “a pulmón” a una operación basada en procesos.
Pero, siendo sinceros, en estas fechas estamos cerrando nuestros acuerdos más importantes con Sus Majestades los Reyes Magos y, en otras latitudes, con un tal Santa Claus.
Llevan muchos años estandarizando procesos y han visto en Routal la solución ideal para entregar en tiempo y forma a todos los niños del mundo, sin perder ni un regalo… (ni una factura a quien tu ya sabes) 🛷✨
Porque incluso en el Polo Norte, ya saben que la magia está muy bien, pero lo que de verdad da tranquilidad es un buen proceso.






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