Blog
Logística

Logística inversa 2026: circularidad y rentabilidad con rutas integradas

Logística inversa 2026: circularidad y rentabilidad con rutas integradas

En 2026, la logística inversa ya no es “un extra” que se gestiona como se puede. Es una parte estructural de la operativa: devoluciones, recogidas en domicilio, puntos de conveniencia, retirada de embalajes, gestión de residuos limpios… y, cada vez más, circularidad real (recommerce, reacondicionamiento, reciclaje y retorno de materiales a la cadena).

El problema: lo inverso cuesta dinero, tiempo y capacidad. Y si no se planifica bien, se come el margen.

¿Qué es logística inversa (de verdad) en 2026?

Cuando hablamos de logística inversa, hablamos del flujo “de vuelta” desde cliente o punto final hacia un almacén, un hub, un punto de clasificación, un taller de reacondicionamiento o un gestor de residuos.

Y eso implica mucho más que “recoger un paquete”:

  • Recogidas y devoluciones (ecommerce, retail, B2B).
  • Intercambios (entrego y recojo en la misma parada).
  • Retirada de embalajes (cartón, plástico, palets) en rutas habituales.
  • Recogida en puntos de conveniencia (lockers, comercios, puntos asociados).
  • Clasificación del retorno: reventa, reacondicionamiento, reciclaje, destrucción.
  • Trazabilidad: prueba de recogida, estado del bulto, incidencias, tiempos.

En España, el volumen de devoluciones y su complejidad ya está en el radar: el ecommerce cerró 2025 con 15,2 millones de devoluciones (dato publicado en enero de 2026).
Y el coste operativo no va a la baja por arte de magia: en estudios del sector se apunta a incrementos del coste por paquete y a la necesidad de inversión tecnológica para contenerlo.

Por qué la logística inversa “rompe” la operativa si la tratas como un apéndice

La logística inversa se carga tres cosas si no la integras:

  1. La planificación de rutas
    No es lo mismo entregar 120 paradas “solo drop” que mezclar entregas + recogidas + intercambios. Cambian los tiempos, las ventanas, las prioridades… y la realidad de la calle.
  2. La capacidad del vehículo
    En inversa, el vehículo “se llena” en mitad de la ruta. Si no controlas capacidad (peso/volumen/unidades), te encuentras con:

    1. recogidas que no caben,
    2. rutas que se rompen,
    3. reintentos,
    4. y un coste que sube en silencio.
  1. La experiencia de cliente
    La devolución es parte de la compra. Y a la vez, una devolución mal gestionada es una de las mayores fuentes de fricción (y llamadas). No es casualidad que las marcas estén afinando políticas y procesos.

El futuro no es “devoluciones gratis para siempre” (salvo que alguien pague la fiesta)

Durante años, el mercado empujó el “returns-friendly” como ventaja competitiva. Pero el péndulo se está moviendo: cada vez más retailers están limitando devoluciones o cobrando tasas (sobre todo en devoluciones por correo), dejando opciones gratuitas en tienda o en puntos concretos.

Ejemplos recientes y comentados en medios del sector:

  • Tasas por devoluciones por correo en marcas como Zara o H&M, entre otras, y más presión para usar canales de retorno más eficientes (tienda / punto).
  • Grandes retailers ampliando ventanas de devolución en campañas, pero introduciendo fees en algunos métodos de retorno.

Traducción operativa: el “todo gratis, todo fácil, todo por mensajería” no escala cuando los costes y el impacto ambiental suben. Si el cliente quiere “comodidad total”, el mercado está empezando a decir: perfecto, pero entonces se cobra (o se incentiva un canal más eficiente).

Y aquí aparece una idea clave para 2026: no se trata solo de reducir devoluciones; se trata de diseñar un sistema rentable para gestionarlas cuando ocurren.

Circularidad: convertir lo inverso en una operación útil (y medible)

La logística inversa rentable suele tener una de estas salidas:

  • Recommerce (reventa).
  • Reacondicionamiento (segunda vida).
  • Reciclaje (material vuelve al sistema).
  • Retorno a proveedor (circuitos cerrados B2B).

El salto importante es pasar de “recoger devoluciones” a “gestionar retornos con destino claro”.

Caso real de circularidad: Ecoembes MillAzul (cartón limpio en ruta habitual)

Un ejemplo muy interesante es MillAzul, una prueba piloto de Ecoembes en Coslada (Madrid) para facilitar el reciclaje de cartón en comercios durante un periodo aproximado de tres meses, como solución eficiente para el cartón generado en su actividad diaria. Generando un nuevo modelo de negocio para la empresa de paquetería, a la vez que conseguían que el camión siempre estuviera lleno.

En proyectos de este tipo, el gran reto no es “la idea” (recoger cartón limpio suena fácil), sino encajarlo en la operativa real sin meter un sobrecoste brutal: mismas furgonetas, mismas rutas, misma jornada… pero añadiendo la recogida de un residuo limpio con trazabilidad total.

Ahí es donde la tecnología marca la diferencia: si puedes planificar entregas y recogidas en conjunto, controlando capacidad y tiempos, la circularidad deja de ser un piloto “bonito” y se convierte en un servicio sostenible y rentable.

Qué cambia cuando integras entregas + recogidas en el mismo plan

Si tu operación mezcla directa e inversa, necesitas responder a preguntas muy concretas:

  • ¿Qué paradas son entrega, cuáles son recogida y cuáles son intercambio?
  • ¿Qué recogidas pueden ir en cualquier vehículo y cuáles requieren capacidad mínima?
  • ¿Qué pasa si una ruta ya va “cargada” de entregas y además suma 15 recogidas?
  • ¿Cómo priorizas si hay ventanas horarias y SLAs distintos?
  • ¿Cómo evitas kilómetros “vacíos” para recoger algo que podrías haber recogido “de paso”?

Esto no se resuelve con “añadir una parada más”. Se resuelve con optimización conjunta.

Cómo ayuda Routal a que la logística inversa sea rentable (y no un agujero de margen)

En Routal, la logística inversa no se gestiona como una excepción: se integra en la misma planificación que la entrega.

1) Planificación integrada de entregas y recogidas

Puedes construir rutas donde conviven:

  • entregas a cliente,
  • recogidas de devoluciones,
  • recogidas en puntos de conveniencia,
  • e intercambios (entrego + recojo en la misma parada).

Resultado: menos kilómetros, menos improvisación y menos reintentos.

2) Capacidad del vehículo para asegurar recogidas viables

La clave que mucha operativa pasa por alto: una recogida no siempre cabe.
Routal tiene en cuenta la capacidad del vehículo para asignar recogidas a rutas donde realmente son posibles (según volumen/unidades/peso, según el modelo de operación).

Esto evita el clásico “sí, lo recogemos” que se convierte en:

  • “no cabía”,
  • “pásate mañana”,
  • “duplicamos ruta”,
  • “y el margen desaparece”.

3) Seguimiento y ejecución en calle

La inversa necesita pruebas e información:

  • confirmación de recogida,
  • incidencias,
  • tiempos reales,
  • trazabilidad por parada.

Y cuanto mejor cierres ese ciclo, más fácil es:

  • reducir llamadas,
  • anticipar problemas,
  • y tomar decisiones sobre política de devoluciones basadas en datos (no en intuición).

Ventajas de la logística inversa cuando la haces bien

Usando las ventajas de la logística inversa como palanca (no como coste inevitable):

  • Mejor experiencia de cliente (recogidas programadas y fiables).
  • Menor coste por retorno (integración en rutas existentes).
  • Más circularidad real (menos residuo, más reaprovechamiento).
  • Datos para decidir (qué productos devuelven más, dónde, por qué y cuánto cuesta).
  • Rentabilidad defendible: puedes mantener un buen servicio sin regalarlo.

2026 va de equilibrar servicio, coste y circularidad

La logística inversa seguirá creciendo, pero el mercado está dejando claro algo: no es sostenible que sea gratis e ilimitada… a menos que el cliente pague ese coste o que tú lo conviertas en una operación optimizada.

Si tu operación ya hace (o va a hacer) devoluciones, recogidas, intercambios o circularidad tipo cartón limpio/embalajes, la pregunta no es si lo haces: es cómo lo planificas para que sea rentable.

Routal está pensado justo para eso: entregas + recogidas en una sola planificación, con capacidad de vehículo, optimización y control operativo para que la circularidad no sea un “proyecto paralelo”, sino parte del día a día.

Si quieres hablar sobre tu operativa y como podríamos ayudar a mejorar su eficiencia, hablemos.

Tags relacionados:

Leer más artículos: